El olfato de una perra que cariñosamente le llamaban Azabache, fue que detectó el cadáver del menor que fue enterrado en un terreno enmontado en el Barrio Antonio José de Sucre de Puerto Cabello a principios de 1.978.
Ese 17 de enero escarbó y trajo consigo hasta un sitio visible un pedazo de hueso con carne que había sacado de un terreno macabro.
Gladys Margarita Torres de Sánchez y Oswaldo José Sánchez salieron de la urbanización San Esteban hacia el sector Antonio José de Sucre, para pasar el fin de año y recibir otro en casa de sus familiares. Agarrados de la mano a su primogénito, Roger Alexander Sánchez Torres de 5 años de edad, enrumbaron hacia Antonio José de Sucre. Era el último día del 77. Al llegar al barrio los niños se dispusieron a jugar pelota, Roger Alexander, en una de las jugadas, la esférica fue a parar a un terreno cercano a donde jugaban. El menor ingresó al lugar tras la pelota y al parecer se encontró integrantes de la familia Alvarado quienes habitaban en un rancho en ese lugar,
Las primeras versiones indican que Roger preguntó por la pelota y comenzó allí una conversación con los Alvarado. Según en ese momento los Alvarado preparaban sancocho en el mencionado solar.
Presuntamente un menor a quien llamaban “el Chivito” bajo influencia de drogas comenzó a jugar con Roger y este por confianza continuó a su lado. En un momento “EL Chivito” presuntamente se llevó al menor a la única habitación que tenía el rancho y allí cometió el acto de violación, sació sus bajos instintos, habría amordazado al niño lo que impedía defenderse y gritar.
Los más probable que ante la situación el pequeño se haya desmayado, fue entonces que presumiblemente cuando uno de los hermanos del “Chivito” lo consiguió preso de desesperación, manifestándole lo que había hecho.
Después de haber sostenido varias palabras, llamaron a la señora Josefa Alvarado y la enteran de la monstruosidad que había cometido, después de meditar que podrían hacer con el niño para que no los llegara a delatar, pensaron quizás en las diversas formas de cómo hacer desaparecer al menor por la vía más rápida y efectiva
Presumiblemente es así cuando uno de ellos habría propuesto que tenían que estrangular a Roger Alexander, pero se desconoce quién de los tres procedió a asesinar al pequeño colocando las manos alrededor del cuello para asfixiarlo. Posteriormente se la presenta la situación de donde esconder el cadáver y deciden enterrar el cadáver en medio del matorral que tenían muy cerca, el terreno era fangoso.
Luego del estrangulamiento, procedieron a mutilar al niño, presumiblemente a eso de las 11 y 30 de la medianoche a escasos minutos para recibir el año 1.978, presuntamente esta familia, aprovechando que todo el barrio se preparaba para recibir el año nuevo y había mucha bulla, entre música, cohetes, silbadores, tabaquitos, traqui traqui, al igual que ruido que provenían de la empresa Imosa.
Procedieron a trasladar el cadáver hasta el sitio indicado para enterrarlo, ya tenían la tumba o fosa, y procedieron a la macabra tarea de enterrarlo, luego le colocaron una piedra encima.
Ese 31 de diciembre del 77 y los primeros minutos del año 1.978 para los familiares de Roger no hubo tranquilidad, solo había angustia, desesperación y entre temores y expectativas amanecieron buscando por todo el barrio al menor.
Colocaron la denuncia ante la Policía Técnica Judicial (PTJ). Estos comenzaron a interrogar a varios habitantes del barrio.
Igualmente, a los familiares del menor desaparecido, los tíos de Roger pensaron que quizás que algún familiar se lo habría llevado hicieron diligencias en San Felipe Barquisimeto y Caracas, pero no daban con el paradero del pequeño.
El día 9 de enero un menor de edad se presenta como voluntario en el cuartel para cumplir con el servicio militar obligatorio. Uno de los implicados en el asesinato desesperado por la situación le solicito a su madre que le firmara la autorización para irse, pensando que jamás sería descubierto.
El 17 de enero de 1.978, una perra de nombre Azabache trae consigo hasta un sitio visible un pedazo de hueso con carne que había sacado del terreno macabro.
La perra comenzó a escarbar donde habían enterrado al menor y sacó una parte de su cuerpo. De inmediato avisaron a la PTJ y procedieron a buscar, no sin antes haber enviado el pedazo de carne a la unidad de patología del Hospital Prince Lara. A medida que iban levantando piedra en el terreno se dieron cuenta que allí estaban los restos del niño. Detuvieron a la familia Alvarado (Trino, Josefa, Argenis, Waldemar, Nelson y Tony) quienes residían cercano al lugar del hallazgo. Aparecieron dos shorts uno rojo y otro verde y una camisa pequeña, familiares de Roger confirmaron que la ropa y restos pertenecían al pequeño. La Policía Técnica Judicial envió a buscar al menor de edad que estaba prestando el servicio militar obligatorio. Según informó una tía del niño Roger Alexander, la familia Alvarado tiñó de sangre la historia de los Sánchez Torres, causaron un daño irreparable, que jamás podrán olvidar.
Dijo que por este caso pagó condena una sola persona. Expresó que eran 5 hermanos presentes esa noche, que uno de ellos violó al niño, otro lo habría estrangulado, otro descuartizado y otro enterrarlo Entonces en esa época habrían sido señalados por la prensa regional como la Familia de monstruos de Puerto Cabello.
Fuente : Notitarde Enero 1978