En mi afán de divulgar la heroica historia de nuestro terruño, les he narrado nuestra primigenia historia de manera cronológica, con un lenguaje llano y sin las consabidas terminologías de los académicos.
El fin es lograr la comprensión del mayor porcentaje de nuestros coterráneos, que en definitiva asumirán una mayor valoración de su identidad, una mayor autoestima y un sentido de pertenencia por una ciudad que les entrega la extraña simbiosis de heroísmo, combatividad y cordialidad.
Los he paseado desde su génesis, por aquel lejano día, cuando llego el conquistador español y se posesiono del territorio que regía el legendario cacique Patanemo, de la etnia caribe.
Les he recreado los 28 años, de sinsabores de la población fundada en la costa de Borburata por Juan de Villegas, con su abanico de corsarios y sus múltiples ataques de escuadrones caribes, que tuvieron que soportar hasta el fin de su corta vida.
Conmigo han transitado las angustias del suizo Amador Courten; aquel ingeniero militar que aun sin finiquitar la construcción del castillo, tuvo que soportar las 900 bombas disparadas por la escuadra inglesa del almirante Charles Knowles, para luego abandonar la construcción del castillo, cansado de las habladurías de quienes lo acusaban de corrupción.
Hemos conocidos juntos las angustias de los porteños al ver el combate y la captura de la fragata inglesa “HMS Hermione”, en los muelles del castillo, sobre la cubierta de la fragata que los españoles le habían quitado a los ingleses.
Vivimos los esfuerzos de nuestros antepasados por conquistar “El Título de Ciudad”, después de varios años reclamándolo
Sufrimos las traiciones que acabaron con la “Primera República” y las aflicciones del joven coronel republicano en los dos meses que convivio en nuestro terruño.
Recreamos los cinco sitios que soporto Puerto Cabello durante “La Excelsa Guerra” y el heroico acto de “Sellar la Independencia de Venezuela”, hasta llegar al muy triste “Año Nuevo” de Bolívar en suelo porteño, su último año nuevo en Venezuela,
*Investigar, compilar, proteger y divulgar*
En los archivos de la Oficina del Cronista, se mantiene el orden cronológico al recopilar nuestra historia, a fin de constituir de una vez por todas, un serio trabajo de selección y custodia de los eventos más transcendentes ocurridos en nuestro territorio.
Nuestro acervo histórico, ha llegado a nuestros días a través de buenos porteños que han plasmado sus investigaciones en libros, la mayoría de ellos, lamentablemente desaparecidos de los estantes oficiales y los ejemplares sobrevivientes en manos de vecinos afortunados y supongo celosos de su valiosa posesión o nos ha llegado diseminado a través de misceláneas históricas, que de manera desordenada han sido coleccionadas sin llevar un orden cronológico y muchas veces, sin el año en que sucedieron los hechos, lo que hace necesaria la verificación de la escasa documentación que ha sobrevivido hasta nuestros días.
Actualmente se están recopilando los grandes y transcendentes acontecimientos que están sucediendo de manera vertiginosa en esta época de cambios profundos
El estudio, la investigación y la compilación cronológica de nuestras crónicas, redundara en beneficio de nuestra población, ya que, las generaciones venideras tendrán más facilidad para recabar información registrada a través de los años.
La divulgación de nuestras crónicas se realiza exponiendo los eventos considerados más transcendentes en el devenir de nuestra ciudad, haciendo la salvedad que aún se trabaja en la recopilación, por lo que, se puede adolecer de algunos sucesos de relativa importancia que aún no han llegado a nuestras manos, pero que, divulgaremos en la medida que accedamos a ellos.
*Las cosas deben cambiar*
Las efemérides porteñas deben tener un carácter más participativo y protagónico, donde la población a través de sus organizaciones comunales, deben jugar un rol muy importante, ya que, una sola persona no es dueña de la verdad y mucho menos de la historia.
Ya nuestra población está madura para asumir este reto, tenemos Comunas, que ya han designado oficialmente a su Cronista Comunal y en este momento en nuestro Municipio, se dicta un Diplomado de Cronistas Comunales, corroborando el interés de una población orgullosa de su historia.
Nuestra sociedad se ha multiplicado, al igual que sus crónicas, ya no estamos en la época del “Cronista de Indias”, un hombre que escribía los sucesos de poblaciones muy pequeñas.
Sin duda la aparición de Cronistas Comunales, representa un gran apoyo en la tarea de recopilar, preservar y difundir nuestra valiosa historia porteña.
PRESERVANDO LA HISTORIA PORTEÑA / POR: NELSON VIELMA